Sin avisar, la aurora rompe el cristal.
No sé como, ni cuando...ni ciento volando.
Mis manos gritan tu nombre,
bajo mis pies todavía tus huellas...
El lienzo tiembla ante la belleza de la noche
brisa estelar, bálsamo lunar.
Aquella noche, recuerdo, las estrellas cantaban
el mar brillaba (o quiza tus ojos...)
Hermoso paisaje, reino de silencio,
ático en llamas.
En lo más alto, dos almas bailan
cuando el cielo azul torna en llamas
y nos sentimos invencibles, eternos,
etéreos bajo la nieve,..bailando,
Nieve y locura, cada instante un despertar,
único, como si fuera la primera vez...
Ante el descaro de las llamas,
inundábamos el palacio de magia...
Brindemos, amor, a bocados con el destino.
Seamos, hoy, dueños del tiempo...
dueños de la locura que empaña este desierto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario